jueves, 11 de junio de 2015

Los 300 de Don Pelayo


Hoy en día es de sobras conocida la batalla de las Termópilas, gracias a la película 300, basada en el cómic de Frank Miller. De esta forma mucha gente ha podido descubrir la historia de los 300 espartanos, que lucharon valientemente hasta la muerte contra el poderoso y temido ejército persa del rey Jerjes. Combatieron con honor contra 250.000 hombres, logrando frenar su avance. Pero lo que no todo el mundo conoce es la historia de los otros 300: los astures que lucharon en la batalla de Covadonga.

Como bien indica su nombre, el combate tuvo lugar en Covadonga (Asturias), en el año 722. Fue un enfrentamiento bélico entre el ejército de Don Pelayo y las tropas de Al-Ándalus, en el que resultaron vencedores los primeros. Aquella contienda daría inicio al período histórico denominado como la Reconquista.

Todo comenzó cuando los dirigentes astures, bajo el mando de Don Pelayo, se reunieron en Cangas de Onís (en 718) con la intención de rebelarse en contra del pago del jaray y el yizia (impuestos que les exigía el gobernante del norte peninsular, el bereber Munuza). Tras fracasados intentos de disolver a los sublevados, Munuza se vio forzado a solicitar refuerzos a Córdoba. Según las fuentes cristianas, el valí Ambasa envió un ejército de 180.000 hombres, al mando del general Al Qama.

Don Pelayo esperó con sus 300 hombres la llegada de las tropas rivales. Al igual que hizo el rey Leónidas en la batalla de las Termópilas, Don Pelayo aguardó en un lugar estratégico que restaría importancia a la enorme diferencia en cuanto al número de soldados. Se situaron en el estrecho valle de Cangas de los Picos de Europa, donde sus enemigos no dispondrían de espacio suficiente para maniobrar, resultando así reducida la ventaja que el número y la organización podrían otorgarles.


En aquel lugar se llevó a cabo la histórica batalla. El resultado fue la derrota del ejército musulmán, provocando el intento de huida de Muzuna. No lo logró, pues tanto él como sus tropas fueron asesinados. Don Pelayo había ordenado a un grupo combatientes que ocuparan la cueva de Covadonga. Desde allí atacaron a las tropas de Al Qama, que allí mismo encontró la muerte. Las fuerzas enviadas desde Córdoba sufrieron un importante número de bajas cuando se les vino encima un desprendimiento de rocas, posiblemente provocado por las tropas de los astures.


Como toda batalla épica, la de Covadonga va a caballo entre la realidad y la ficción. Típica historia sobredimensionada en la que se intenta magnificar a sus protagonistas. En estos casos es prudente tener en cuenta siempre que la Historia la escriben los vencedores, y eso mismo hace poner en duda su veracidad. Las crónicas cristianas hablan de un ejército musulmán de 180.000 hombres, pero lo cierto es que hoy en día los investigadores hablan de una cifra inferior a los 10.000. Dejando de lado a vencedores y vencidos, lo cierto es que resultó ser un capítulo importante en la historia de España. Los sucesos derivaron en la creación del Reino de Asturias, que a su vez desembocaría en la formación de otros reinos de orientación cristiana, y dando como resultado la constitución del Reino de España.


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lunes, 1 de junio de 2015

Thomas Alva Edison: Las muñecas del terror



La primera vez que se utilizó un disco grabado, con la intención de entretener, fue en las muñecas creadas por el conocido inventor Thomas Alva Edison, en 1890.

Aquel juguete resultó ser todo un fracaso. Las niñas que las utilizaban quedaban al borde del trauma, al oír aquellas aterradoras voces salir de lo que parecían pequeños seres cobrando vida. Las grabaciones emitidas eran canciones de cuna que, lejos de ayudar a conciliar el sueño a las pequeñas, conseguían que no volvieran a dormir plácidamente durante algún tiempo.

Por los motivos que ya he comentado, además de por lo complejo de su funcionamiento (a pesar de que se accionaba dando cuerda en la parte posterior), su producción fue un auténtico desastre, apenas duró unas seis semanas. Debido a la primitiva tecnología de la época, era necesario recitar la canción cada vez, para grabarla en cada una de las muñecas.

En la actualidad, Robin y Joan Rolfs son los propietarios de las dos muñecas que se conservan hasta nuestros días. De una de ellas se ha logrado reproducir la grabación del disco. Esto ha sido posible gracias a la tecnología conocida como Irene (siglas en inglés de “Image, Reconstruct, Erase Noise, Etc.” o “Imagen, reconstruir, eliminar ruido, etc.”), desarrollada por el físico de partículas Carl Haber y el ingeniero Earl Cornell en Lawrence Berkeley. La grabación que se conserva está considerada como el registro más antiguo de una voz femenina.

125 años después de esa grabación se pudo escuchar la voz de una niña que decía lo siguiente (en inglés):

    "Había una niña pequeña, y ella tenía un rizo pequeño, justo en el medio de su frente. Cuando ella era buena, era muy muy buena. Pero cuando era mala, era horrible”

Terrorífico ¿Verdad?



A continuación os facilito una reproducción del sonido emitido por las muñecas. Es una lástima que haya perdido la calidad original, pero uno puede hacerse una idea de lo que pudo sentir alguna niña al accionar el mecanismo de aquella, ya de por sí, aterradora muñeca. A finales del siglo XIX, tumbada a oscuras, sola, en su cama, con la intención de conciliar el sueño.