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jueves, 20 de agosto de 2015

Entrevista a Samuel Cerro Almodóvar autor del increíble ’25 cosas que no sabías de la historia’

Paso a transcribir la entrevista que Falsaria me hizo en abril, referente a mi libro 25 cosas que no sabías de la historia.


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¿Sabías que Drácula existió en realidad y que fue más sanguinario que el personaje de ficción o que el Diluvio Universal está presente en multitud de culturas del mundo? ¿Has pensando alguna vez que los Reyes Magos no fueron tres y que ni siquiera eran reyes, incluso que los vikingos descubrieron América 500 años antes que Colón? Estos y muchos episodios ocultos de la historia han sido recopilados en 25 cosas que no sabías de la historia, una edición de colección por el minucioso y fantástico trabajo de Samuel Cerro Almodóvar para dar con un libro de historia que se lee con la ansiedad de un thriller.

En base a esa curiosidad propia de los que amamos las lecturas raras, hemos tenido la suerte de poder reunirnos con Samuel Cerro Almodóvar, el padre de la criatura, y conversar sobre 25 cosas que no sabías de la historia, literatura y la pasión por la historia.



Hola Samuel, para comenzar ¿Puedes contarnos qué encontrará el lector al leer 25 cosas que no sabías de la historia?

Al leer mi libro, el lector va a encontrar todo tipo de datos muy curiosos. En general son datos desconocidos, pero relacionados con personajes o sucesos históricos que sí conocemos. Esa es, precisamente, la fórmula utilizada en el libro para captar la atención del lector, consiguiendo despertar su curiosidad.



Debo confesar que es uno de los libros más curiosos que me tocó reseñar y tenía bastante ansiedad en conocer al autor ¿Por qué escribir sobre cosas curiosas o insólitas? ¿Qué te llevó a apasionarte sobre temas tan diversos?

Desde muy pequeño ya mostraba gran interés por la historia y, sobre todo, por sus curiosidades y misterios. Esa pasión se ha ido potenciando con los años, y ahora no hay día en el que no me nutra de esa temática. Hacía tiempo que me picaba el gusanillo de la escritura, pero no sabía sobre qué escribir, ni tampoco creía tener un nivel adecuado para emprender tal hazaña, así que decidí escribir sobre aquello que más me gustaba y de lo que podría tener algo que contar.



Comentas con humildad que no eres historiador y sin embargo, una de las cosas que primero me llamó la atención es la rigurosidad de lo que cuentas ¿Seguro que no eres escritor? (risas). No, enserio ¿Cómo has llegado a recopilar semejante información? ¿De dónde sale?

Sobre gran parte de los temas he ido aprendiendo a lo largo de los años, debido a mi “vicio” por conocer este tipo de curiosidades. Sí es cierto que para escribir la obra he tenido que consultar fechas, nombres y demás datos específicos. Mucha información ha salido de las hemerotecas. Casi todos los días consulto periódicos antiguos en busca de información interesante, y cuando encuentro algo tan solo tengo que indagar más sobre este tema. Como es lógico, parte de la información la he obtenido de historiadores antiguos, como Heródoto o Apolodoro. Se podría decir que es un conjunto de todo lo que he ido aprendiendo en libros, conferencias, radio, blogs, revistas…



En el prólogo le adviertes al lector que se asombrará con muchos de los datos que allí comentas (¡lo cual es exacto!). Sin embargo, me quedé pensando que 25 cosas que no sabías de la historia, es, además, ideal para aquellos escritores en busca de datos increíbles y poco conocidos para novelar ¿Coincides conmigo?

Estoy completamente de acuerdo contigo. De hecho, ya existen novelas sobre algunos de los temas que trato. Y puede que, en un futuro próximo, yo mismo haga uso de una de las historias del libro para escribir mi primera novela.



Volviendo a una de las preguntas anterior, me resultó fascinante cómo trasmites la información. Escribir un libro de historia o divulgación puede llegar a ser, para el lector, un fastidio, sin embargo 25 cosas que no sabías de la historia es ameno y por momentos logras una tensión narrativa que ni los mejores novelistas logran ¿Es una técnica buscada? ¿Cómo filtraste tanta información para dar con una trama casi ficcional?

Sí que ha sido mi intención, desde el principio, tratar de crear una lectura amena. Quería llegar a un público genérico, que no se agobiase y/o aburriese con un exceso de datos y tecnicismos. Para ello debía tratar temas muy diversos y no extenderme demasiado en cada uno de ellos. Lo que pretendía era llamar la atención y despertar la curiosidad del lector. Los temas son por sí mismos dignos de una obra de ficción, así que no he tenido que maquillarlos en absoluto. Escoger las historias adecuadas me ha facilitado mucho las cosas a la hora de escribir.



Algunas de las historias son realmente increíbles, en lo personal me apasionaron El ataque de los muertos: Los zombis que hicieron huir a los nazis y Alicia en el país de las maravillas: Matemáticas ocultas, parecen historias sacadas de películas de Hollywood ¿Cuál es tu preferida? ¿Cuál te hace sentir más orgulloso?

Me gustan especialmente Origen de nuestro calendario y Origen de los Reyes Magos, porque se muestran muchos datos evidentes que están ahí, y que nadie se cuestiona, pasándolos por alto. Referente a Alicia en el país de las maravillas: Matemáticas ocultas, quisiera decir que, aunque es un tema apasionante y muy curioso, estuve a punto de excluirlo. No me siento del todo cómodo dando buena publicidad a Lewis Carroll. El motivo que me lleva a pensar así es su más que supuesta tendencia pederasta. Él, además de profesor de matemáticas, era aficionado a la fotografía. Sus modelos o musas eran niñas de corta edad, que posaban en ocasiones desnudas o semidesnudas, con poses insinuantes. Una de ellas fue Alice Liddel, una niña mendiga que le inspiró para escribir su conocida obra. Hay un debate eterno acerca de si era pederasta o simple amante de las niñas a modo artístico. Pienso que hay que separar su vida privada de su obra, por lo que finalmente me decidí a incluirle en mi libro.



¿Crees que hoy, como Ponce de León en su momento, se sigue buscando la Fuente de la eterna juventud?

¡Claro! No hay más que salir a la calle para verlo. Hay Botox y silicona por todos lados.



¿Por qué, pese a todo, la historia sigue siendo tan apasionante?

Porque nunca dejamos de descubrir cosas nuevas. Y eso seguirá siendo así. Quedan muchos misterios por descubrir y muchos de los que se han descubierto son desconocidos para la mayoría de la gente. Es un aprendizaje continuo. Y cuando creemos que lo sabemos todo sobre algo, resulta que no era así, y hay que reescribir la historia.



¿Cómo fue el proceso creativo de 25 cosas que no sabías de la historia? ¿Cuánto tardaste?

Empecé publicando algunos temas interesantes en Facebook. Como vi que tenían muy buena acogida decidí expresarme una forma más seria, recopilando temas e información y uniéndolo todo en un libro. No sé cuánto ha durado el proceso, porque ya tenía mucha información y mucha de ella ya la tenía escrita. Desde que decido realizar el proyecto hasta que lo finalizo, puede que transcurrieran unos dos meses. He tenido que hacerlo en mis ratos libres, ya que dedico gran parte de mi tiempo a estudiar.



¿Tienes pensando seguir con la saga?

Sí, pero no ahora. Se quedaron muchos temas fuera. Pero tendrá que ponerse a la cola, ya que tengo otros proyectos en mente.



¿Podrías adelantarnos, brevemente, algún misterio o acontecimiento histórico en el que estés trabajando?

Pues, como he comentado, ahora mismo hay en mi cabeza dos opciones. Pienso sacar adelante las dos, y de las dos tengo prácticamente toda la información necesaria para comenzar, pero necesito decidirme por una. Solo puedo decir que uno de esos proyectos será una novela, basada en un tema de 25 cosas que no sabías de la historia, y que el otro será un libro de curiosidades, pero centrado en una sola temática. Tanto uno como el otro van a dejar asombrado a más de un lector.



¿Deseas agregar algo más?

Tan solo quisiera agradecer, enormemente, la molestia que se ha tomado mucha gente en comprar mi libro y leerlo. Espero que les haya gustado, y pido disculpas a quien no le haya entusiasmado (prometo hacerlo mejor). Además, animo a quien no lo hay leído a que lo haga. Un abrazo para todos/as.

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lunes, 1 de junio de 2015

Thomas Alva Edison: Las muñecas del terror



La primera vez que se utilizó un disco grabado, con la intención de entretener, fue en las muñecas creadas por el conocido inventor Thomas Alva Edison, en 1890.

Aquel juguete resultó ser todo un fracaso. Las niñas que las utilizaban quedaban al borde del trauma, al oír aquellas aterradoras voces salir de lo que parecían pequeños seres cobrando vida. Las grabaciones emitidas eran canciones de cuna que, lejos de ayudar a conciliar el sueño a las pequeñas, conseguían que no volvieran a dormir plácidamente durante algún tiempo.

Por los motivos que ya he comentado, además de por lo complejo de su funcionamiento (a pesar de que se accionaba dando cuerda en la parte posterior), su producción fue un auténtico desastre, apenas duró unas seis semanas. Debido a la primitiva tecnología de la época, era necesario recitar la canción cada vez, para grabarla en cada una de las muñecas.

En la actualidad, Robin y Joan Rolfs son los propietarios de las dos muñecas que se conservan hasta nuestros días. De una de ellas se ha logrado reproducir la grabación del disco. Esto ha sido posible gracias a la tecnología conocida como Irene (siglas en inglés de “Image, Reconstruct, Erase Noise, Etc.” o “Imagen, reconstruir, eliminar ruido, etc.”), desarrollada por el físico de partículas Carl Haber y el ingeniero Earl Cornell en Lawrence Berkeley. La grabación que se conserva está considerada como el registro más antiguo de una voz femenina.

125 años después de esa grabación se pudo escuchar la voz de una niña que decía lo siguiente (en inglés):

    "Había una niña pequeña, y ella tenía un rizo pequeño, justo en el medio de su frente. Cuando ella era buena, era muy muy buena. Pero cuando era mala, era horrible”

Terrorífico ¿Verdad?



A continuación os facilito una reproducción del sonido emitido por las muñecas. Es una lástima que haya perdido la calidad original, pero uno puede hacerse una idea de lo que pudo sentir alguna niña al accionar el mecanismo de aquella, ya de por sí, aterradora muñeca. A finales del siglo XIX, tumbada a oscuras, sola, en su cama, con la intención de conciliar el sueño.




lunes, 16 de marzo de 2015

Juan de la Cierva: El español que inventó el helicóptero


Leonardo Da Vinci fue la primera persona en diseñar, a través de unos bocetos, un aparato volador con un rotor helicoidal, allá por última década del siglo XV. El invento de da Vinci necesitaba la fuerza humana para mover el rotor, sin embargo, ese sistema jamás hubiese podido generar la fuerza necesaria para hacer volar el aparato.

El primer prototipo, precursor del actual helicóptero, fue diseñado por el español Juan de la Cierva Codorniu, nacido en Murcia, España, el 21 de septiembre de 1895, hijo del ex ministro del mismo nombre. El artefacto de Juan de la Cierva, al que llamó autogiro, fue toda una novedad y causó gran fascinación entre todo tipo de militares de aviación y pilotos de la época, llegando incluso a despertar el interés del rey de España, el rey de Bélgica e importantes mandatarios de Francia e Inglaterra.


La principal diferencia con los aeroplanos, a primera vista, era la carencia absoluta de alas. Estas habían sido substituidas por una gran hélice horizontal colocada sobre el fuselaje. No necesitaba de una determinada velocidad para elevarse. Además permitía, a la hora de aterrizar, hacerlo de manera suave y precisa en espacios muy reducidos. Estas características le proporcionaban una gran ventaja respecto a los aeroplanos, que precisaban grandes y llanos espacios para realizar sus maniobras de despegue y aterrizaje.

En 1920, el ingeniero español fabricó su primer autogiro, el Cierva C.1, utilizando piezas de un avión francés. No obstante, ese primer prototipo jamás llegó a volar. Tampoco logró tener éxito con los dos modelos siguientes.

En enero de 1923, en el Aeródromo de Getafe, Juan de la Cierva realizó las primeras pruebas oficiales. El autogiro fue pilotado por el teniente de caballería  Alejandro Gómez Spencer, que tan solo consiguió hacerlo volar unos 180m. El de 17 junio de 1923, se realizaron unas nuevas pruebas en el aeródromo de Cuatro Vientos, cerca de Madrid, logrando mejores resultados. Sin embargo, el aparato se estrelló cayendo desde 15 metros de altura, al desprenderse una de las palas de la hélice elevadora. El teniente Spencer, que pilotaba el autogiro, salió ileso, pero el aparató quedó completamente destrozado.

Dos años más tarde, el 24 de junio de 1925, tras varias pruebas y mejoras en el aparato, S.M. Don Alfonso presenció, en el aeródromo de Cuatro Vientos, una demostración del autogiro, en presencia del infante don Alfonso de Orleans, el capitán general de Madrid, el embajador de Francia Monsieur Peretti de la Roca y los aviadores franceses Le Brieur y Le Maitre. Juan de la Cierva explicó el funcionamiento de su invento al rey don Alfonso. Acto seguido, el capitán Loriga realizó varias demostraciones de despegues y aterrizajes con excelentes resultados. El rey se sintió fascinado por el autogiro y felicitó con entusiasmo a de la Cierva.


En 1926, el ingeniero español Juan de la Cierva creó en el Reino Unido la sociedad Cierva Autogiro Company, para comenzar con la producción del autogiro. La sociedad fue posible gracias al apoyo financiero de James George Weir, un conocido aviador escocés metido en sector industrial. En octubre de 1928, el rey de Bélgica concedió a de la Cierva la Gran Cruz del Orden de Leopoldo por su invento.

El 9 de marzo de 1934, se llevó a cabo la mayor demostración del autogiro, realizándose un vuelo desde Valencia hasta el campo de aviación del Prat de Barcelona, con una única parada en Castellón.

Juan de la Cierva fue un ingeniero visionario, que consiguió revolucionar el sistema de la aviación, creando un artefacto que serviría de modelo a importantes ingenieros, para fabricar los primeros helicópteros. Soñaba con mejorar el sistema de vuelo, y volando encontró su muerte. De la Cierva falleció el 9 de diciembre de 1936, a los 41 años, en un accidente de aviación cuando salía del aeropuerto de Croydón con dirección a Amsterdam.


Fuentes:

· La Esfera: Ilustración mundial Año IX Número 419 - 1922 enero 14.

· La voz: Diario gráfico de información Año VI Número 1977 - 1925 junio 25.

· El Noticiero Gaditano: Diario de información y de intervención política Año X Número 3106 - 1928 octubre 5.

· La Cruz: Diario católico Año XXXIV Número 10643 - 1934 marzo 9.

· El Iris: Diario católico Año XI Número 2955 - 1923 Enero 27.

· Guión: Diario de la mañana Año I Número 255 - 1936 diciembre 10.

domingo, 1 de marzo de 2015

Nikola Tesla: "El gran fabricante en maravillas"

“El gran fabricante en maravillas”. Así se presentaba al conocido científico, Nikola Tesla, en un artículo de la revista Alrededor del Mundo, correspondiente al 16 de junio de 1899. En dicho artículo, se recogía la presentación en Nueva York, por parte de Tesla, de cuatro de sus inventos o proyectos más asombrosos.


La luz del porvenir

Consistía en unas bolas de cristal, capaces de iluminarse instantáneamente, con una intensidad tan elevada que parecían ser de fuego. El propio Tesla ponía las bolas en contacto con su cara y su pelo, llegando a solicitar a sus visitantes que las sujetaran con las manos. No obstante, estas bolas de “fuego” no dejaban quemadura ni señal alguna a quien las tocara.

Tesla, en un intento de asombrar más a los espectadores, dejaba a oscuras la sala, poniendo en marcha las luces mediante un botón. Brillaban como el sol, pero no dañaban de forma alguna los ojos.

El resultado que buscó Nikola Tesla durante años, era el de una luz eléctrica capaz de iluminar como la propia luz del día. Sin duda lo consiguió con este invento, al cual no se le veían filamentos en su interior ni conductor que le hiciese llegar la corriente.

Para corroborar la eficacia de la luz del porvenir, Tesla la instaló en importantes estudios fotográficos de Nueva York y Chicago. Los fotógrafos aseguraron que los resultados fotográficos eran prácticamente los mismos que al utilizar potentes focos.

Según afirmó el propio inventor: “La razón por la cual he querido empezar por los fotógrafos, es porque estos son los mejores críticos en cuestión de la luz. Si ellos me dan su voto, tengo ganada la batalla”.

El primer panel solar

No hay duda de que Tesla tenía una gran imaginación, y de que fue un adelantado a su época. Es sabido que él fue quien, muchos años antes, ya comenzó a experimentar con el equivalente actual del sistema WIFI. Sin embargo, el invento del primer panel solar no tiene desperdicio. Pretendía “el gran fabricante en maravillas”, destinar la energía almacenada a través de este invento, para el uso en motores de fábricas, trenes, barcos, etc.

El artilugio consistía en un alargado cilindro de cristal, con agua en su interior, y rodeado de grandes espejos. La parte superior era de cristal. Se supone que los rayos debían pasar por ese cristal situado en la parte alta, para impactar en los espejos y ser reflejados sobre cristales de aumento, que elevarían la temperatura de los rayos antes de incidir sobre el cilindro. El sistema consistía pues, en una concentración del calor proveniente de los rayos del sol sobre el cilindro de cristal, a través de una serie de espejos y cristales de aumento, dando como resultado un calor extremo.

El agua que contenía el cilindro estaba tratada químicamente, con el fin de que pudiera evaporarse con mayor rapidez. Una vez convertida en vapor, pasaba a otra cámara por medio de un conducto. En esa cámara, el vapor accionaría un motor ordinario, de potencia proporcional al tamaño del cilindro. Del motor se obtendría electricidad, aprovechable en el acto o almacenada para su posterior uso.

Tesla comentaba: “Por este sistema, el coste de fabricar vapor para generar electricidad, será infinitamente menor de lo que hoy cuesta solo el carbón. No hay casi gastos de entretenimiento. Todo se reduce al natural desgaste de aparatos y a los sueldos de los ingenieros encargados de cada estación solar”.

Telegrafía visual

Parece increíble pensar que, a finales del siglo XIX, ya hubiese alguien capaz de imaginarse las video llamadas telefónicas. Personalmente es algo que me fascina. Hace relativamente pocos años que a mí me parecía cosa de ciencia-ficción eso de hablar con otra persona a través de la pantallita del teléfono, viéndonos las caras. Recuerdo la mítica serie de televisión El coche fantástico (Knight Rider), en la que Michael Knight hablaba con su jefe, Devon Miles, a través de un pequeño monitor situado en el salpicadero del coche. Pues bien, un siglo antes Nikola Tesla ya contó con la idea de hacerlo posible.

Se aseguraba que con el invento de Tesla, se podría ver la cara del interlocutor y todo lo que le rodeara, a través del receptor del teléfono. El aparato, que no pasó de la fase experimental, parece ser que llegó a tener algún tipo de resultado.

Su principio se basaba en las ondas de luz, capaces de producir en la atmósfera impresiones similares a las que deja el sonido. El problema radicaba en el sistema de recepción de las impresiones de ondas de luz, pues al ser estas más delicadas que las del sonido, se necesitaba un transmisor mucho más complejo.

Fertilizante lowcost obtenido del aire

Tesla afirmaba, de la siguiente manera, tener resuelto el problema de la fertilización a bajo coste:

“El principal contribuyente de los abonos es el nitrógeno, y todo el mundo sabe que este forma cuatro quintas partes del volumen de la atmósfera. Siendo así, se me ha ocurrido pensar que es una tontería de que los labradores gasten mucho dinero en comprar nitrógeno, cuando lo tienen de balde delante de los ojos. Lo que se necesitaba era la forma de separar parte de este nitrógeno del aire y depositarlo en la superficie de la tierra. A descubrirlo me he dedicado, y mi fertilizador eléctrico consiste en un cilindro de cobre puesto de pie, con una tapa que se puede quitar y poner, y con una espiral de alambre de cobre que corre a lo largo del cilindro. Atravesando el fondo de este hay dos hilos que le ponen en comunicación con un dinamo especial construido por mí. Se coge una cantidad de tierra tratada por un preparado químico en forma de líquido y se hecha en un cilindro. Se hace pasar una corriente eléctrica a través de este y el preparado que hay dentro de él se descompone, el oxígeno y el hidrógeno son expelidos y el nitrógeno es absorbido por la tierra. De esta manera se produce un abono sumamente fuerte y que sale excesivamente barato”.


Esto no es más que la punta del iceberg. No hay que tener en cuenta tan solo el hecho de si llegaron a tener resultados o no sus inventos, si no lo asombroso de la mente del inventor, que hace más de cien años ya pretendía llevar a cabo metas, tan incomprensibles para su época, como la de intentar ponerse en contacto con otros planetas o la de resucitar a las muertos.



Fuente: El liberal - Órgano democrático de la isla de Menorca Año 19 Número 5458 Edición - 1899 julio 29