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domingo, 1 de marzo de 2015

Nikola Tesla: "El gran fabricante en maravillas"

“El gran fabricante en maravillas”. Así se presentaba al conocido científico, Nikola Tesla, en un artículo de la revista Alrededor del Mundo, correspondiente al 16 de junio de 1899. En dicho artículo, se recogía la presentación en Nueva York, por parte de Tesla, de cuatro de sus inventos o proyectos más asombrosos.


La luz del porvenir

Consistía en unas bolas de cristal, capaces de iluminarse instantáneamente, con una intensidad tan elevada que parecían ser de fuego. El propio Tesla ponía las bolas en contacto con su cara y su pelo, llegando a solicitar a sus visitantes que las sujetaran con las manos. No obstante, estas bolas de “fuego” no dejaban quemadura ni señal alguna a quien las tocara.

Tesla, en un intento de asombrar más a los espectadores, dejaba a oscuras la sala, poniendo en marcha las luces mediante un botón. Brillaban como el sol, pero no dañaban de forma alguna los ojos.

El resultado que buscó Nikola Tesla durante años, era el de una luz eléctrica capaz de iluminar como la propia luz del día. Sin duda lo consiguió con este invento, al cual no se le veían filamentos en su interior ni conductor que le hiciese llegar la corriente.

Para corroborar la eficacia de la luz del porvenir, Tesla la instaló en importantes estudios fotográficos de Nueva York y Chicago. Los fotógrafos aseguraron que los resultados fotográficos eran prácticamente los mismos que al utilizar potentes focos.

Según afirmó el propio inventor: “La razón por la cual he querido empezar por los fotógrafos, es porque estos son los mejores críticos en cuestión de la luz. Si ellos me dan su voto, tengo ganada la batalla”.

El primer panel solar

No hay duda de que Tesla tenía una gran imaginación, y de que fue un adelantado a su época. Es sabido que él fue quien, muchos años antes, ya comenzó a experimentar con el equivalente actual del sistema WIFI. Sin embargo, el invento del primer panel solar no tiene desperdicio. Pretendía “el gran fabricante en maravillas”, destinar la energía almacenada a través de este invento, para el uso en motores de fábricas, trenes, barcos, etc.

El artilugio consistía en un alargado cilindro de cristal, con agua en su interior, y rodeado de grandes espejos. La parte superior era de cristal. Se supone que los rayos debían pasar por ese cristal situado en la parte alta, para impactar en los espejos y ser reflejados sobre cristales de aumento, que elevarían la temperatura de los rayos antes de incidir sobre el cilindro. El sistema consistía pues, en una concentración del calor proveniente de los rayos del sol sobre el cilindro de cristal, a través de una serie de espejos y cristales de aumento, dando como resultado un calor extremo.

El agua que contenía el cilindro estaba tratada químicamente, con el fin de que pudiera evaporarse con mayor rapidez. Una vez convertida en vapor, pasaba a otra cámara por medio de un conducto. En esa cámara, el vapor accionaría un motor ordinario, de potencia proporcional al tamaño del cilindro. Del motor se obtendría electricidad, aprovechable en el acto o almacenada para su posterior uso.

Tesla comentaba: “Por este sistema, el coste de fabricar vapor para generar electricidad, será infinitamente menor de lo que hoy cuesta solo el carbón. No hay casi gastos de entretenimiento. Todo se reduce al natural desgaste de aparatos y a los sueldos de los ingenieros encargados de cada estación solar”.

Telegrafía visual

Parece increíble pensar que, a finales del siglo XIX, ya hubiese alguien capaz de imaginarse las video llamadas telefónicas. Personalmente es algo que me fascina. Hace relativamente pocos años que a mí me parecía cosa de ciencia-ficción eso de hablar con otra persona a través de la pantallita del teléfono, viéndonos las caras. Recuerdo la mítica serie de televisión El coche fantástico (Knight Rider), en la que Michael Knight hablaba con su jefe, Devon Miles, a través de un pequeño monitor situado en el salpicadero del coche. Pues bien, un siglo antes Nikola Tesla ya contó con la idea de hacerlo posible.

Se aseguraba que con el invento de Tesla, se podría ver la cara del interlocutor y todo lo que le rodeara, a través del receptor del teléfono. El aparato, que no pasó de la fase experimental, parece ser que llegó a tener algún tipo de resultado.

Su principio se basaba en las ondas de luz, capaces de producir en la atmósfera impresiones similares a las que deja el sonido. El problema radicaba en el sistema de recepción de las impresiones de ondas de luz, pues al ser estas más delicadas que las del sonido, se necesitaba un transmisor mucho más complejo.

Fertilizante lowcost obtenido del aire

Tesla afirmaba, de la siguiente manera, tener resuelto el problema de la fertilización a bajo coste:

“El principal contribuyente de los abonos es el nitrógeno, y todo el mundo sabe que este forma cuatro quintas partes del volumen de la atmósfera. Siendo así, se me ha ocurrido pensar que es una tontería de que los labradores gasten mucho dinero en comprar nitrógeno, cuando lo tienen de balde delante de los ojos. Lo que se necesitaba era la forma de separar parte de este nitrógeno del aire y depositarlo en la superficie de la tierra. A descubrirlo me he dedicado, y mi fertilizador eléctrico consiste en un cilindro de cobre puesto de pie, con una tapa que se puede quitar y poner, y con una espiral de alambre de cobre que corre a lo largo del cilindro. Atravesando el fondo de este hay dos hilos que le ponen en comunicación con un dinamo especial construido por mí. Se coge una cantidad de tierra tratada por un preparado químico en forma de líquido y se hecha en un cilindro. Se hace pasar una corriente eléctrica a través de este y el preparado que hay dentro de él se descompone, el oxígeno y el hidrógeno son expelidos y el nitrógeno es absorbido por la tierra. De esta manera se produce un abono sumamente fuerte y que sale excesivamente barato”.


Esto no es más que la punta del iceberg. No hay que tener en cuenta tan solo el hecho de si llegaron a tener resultados o no sus inventos, si no lo asombroso de la mente del inventor, que hace más de cien años ya pretendía llevar a cabo metas, tan incomprensibles para su época, como la de intentar ponerse en contacto con otros planetas o la de resucitar a las muertos.



FuenteEl liberal - Órgano democrático de la isla de Menorca Año 19 Número 5458 Edición - 1899 julio 29

viernes, 13 de febrero de 2015

Thomas Alva Edison y Nikola Tesla: La Guerra de las Corrientes




Thomas Alva Edison se enfrentó a Nikola Tesla en la que se denominó la “Guerra de las corrientes”. La creciente demanda de electricidad hizo que el sistema de Edison, de corriente continua (CC), no fuese competente para distribuirla a largas distancias. George Westinghouse fundó la Westinghouse Electric para competir con General Electric de Edison. Westinghouse confió en las patentes de Nikola Tesla basadas en la corriente alterna (CA), con la cual, a partir de unos transformadores se podían transportar potentes cargas de electricidad a grandes distancias, sin ocasionar importantes pérdidas de calor, principal problema de la CC. 

Edison, que obtenía grandes beneficios de su sistema de corriente instalado en todo el país, vio peligrar sus ingresos. Para eliminar a la competencia decidió realizar demostraciones, delante de público, de los posibles peligros de la CA. Supo que los responsables del parque de atracciones Luna Park de Coney Island, en Nueva York, tenían pensado sacrificar a su elefante Topsy. El animal tenía fama de asesino, cuando en realidad tan solo había matado a un domador que le había apagado un cigarrillo en su trompa. Se dice que, además, el elefante sufría de los malos tratos típicos en los circos de aquella época.



Edison encontró una oportunidad para demostrar los efectos de la CA. El 4 de enero de 1903, delante de 1500 personas, Edison ejecutó al elefante, aplicándole una descarga de 6600 voltios mediante el sistema de CA. Antes, a Topsy se le dio de comer 460 g de potasio introducidos en zanahorias y se le puso un calzado de metal, por si fallara el experimento. Edison grabó la ejecución, que fue visualizada en todo el país. Hoy día puede encontrarse fácilmente en la red (me abstengo de adjuntar dicha grabación por lo desagradable de la escena). En su afán por desbancar la alternativa de Tesla, no solo electrocutó a Topsy sino que también mató a perros, gatos, vacas y caballos.

Para demostrar la seguridad de su proyecto, Tesla se expuso a CA sin causarle ningún daño. Westinghouse consiguió el contrato para la iluminación de la feria de Chicago de 1893, ofreciendo un presupuesto más asequible de lo que pedía General Electric. Posteriormente, la Niagara Falls Power Company contrató a Westingouse Electric para elaborar su sistema de transmisión. 



El sistema de CA es el que seguimos utilizando a día de hoy. Como dato curioso, la silla eléctrica se inventó gracias a (o por culpa de) la obsesión de Edison por demostrar los peligros de la CA. Edison contrató a Harold P. Brown, que utilizó el la idea para elaborar un sistema de ejecución supuestamente más humano que la horca.