Mostrando entradas con la etiqueta Atenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atenas. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2015

Maratón: El origen de la prueba


Seguro que has oído hablar muchas veces de la prueba de la maratón. O quizás, si eres deportista experimentado, puede que hayas participado en alguna. Ahora bien, ¿cuál es el origen de la competición?

Batalla de Maratón

En el 490 a.C. tuvo lugar una batalla en Maratón (Grecia) entre griegos y persas. Sería el final de la Primera Guerra Médica. El rey persa Darío I ansiaba invadir Atenas, pero se topó con la dura resistencia de los atenienses y sus aliados (principalmente de Platea). Tras cinco días de combate, los coaligados griegos consiguieron vencer al ejército persa. La batalla de Maratón es una de las más conocidas de la historia, entre otros motivos por haberle dado el nombre a la popular competición atlética.


Fidípides: ¿El primer maratoniano?

Según la leyenda, tras vencer en la batalla de Maratón, los atenienses enviaron a un hemerodromo (correo profesional de Atenas) para dar la noticia de la victoria. El mensajero tuvo que recorrer una distancia de 42.195 m (Maratón- Atenas) para poder entregar el mensaje. Tan rápido quiso llegar que, debido al esfuerzo, cuando llegó a su destino solo alcanzó a decir “nenikhamen”  (“hemos vencido”) antes de caer muerto.

Pero todo eso es solo una leyenda. La fuente más fiable que tenemos es el libro VI de la Historia, escrita por el famoso historiador griego Heródoto. En su obra se describe como el general Milcíades envió a un hemeródromo, de nombre Fidípides (o Filípides para algunos), a solicitar ayuda a los espartanos. La distancia que recorrió el mensajero fue de unos 240km aproximadamente, ida y vuelta. No le sirvió de nada, ya que, aunque dispuestos a prestar apoyo, los espartanos se negaron a participar, por el momento. Coincidió que en Esparta estaban celebrando la Karneia, una festividad religiosa que les impedía combatir.

Milcíades

500 años después de la batalla de Maratón, otro conocido historiador, esta vez romano, llamado Plutarco, hacía mención del trayecto Maratón-Atenas. El hemeródromo se llamaba Tersipo. Sin embargo, de unos hechos que han sido contados cinco siglos después, y que han sobrevivido por el método del boca a boca, no es muy seguro fiarse; puede que haya más de mito que de realidad. Un siglo más tarde, Luciano estableció a Fidípides como protagonista del recorrido Maratón-Atenas, para acabar más de liar el asunto.

En 1879, el poeta Robert Browning escribió el poema Filípides, que serviría de inspiración al barón Pierre de Coubertin, para fundar los Juegos Olímpicos modernos e incluir una carrera de 42.195 metros llamada maratón.

"Kathy" Switzer: La primera maratoniana

La alemana Kathrine Virginia Switzer ha pasado a formar parte de la historia, por ser la primera mujer en correr una maratón con dorsal.  Sucedió en al maratón de Boston de 1967. Esto, hoy en día, nos puede parecer algo sin importancia, pero en aquella época se permitía la participación exclusivamente a los varones. Kathy se inscribió como  KV Switzer y consiguió participar con el dorsal 261, y llegar a la meta en un tiempo de 4 horas y 20 minutos. Pero no solo tuvo que cargar con los síntomas del cansancio y los dolores articulares propios de una prueba de ese nivel. En el transcurso de la carrera, uno de los organizadores, llamado Jock Semple, salió corriendo hacia ella gritándole: “Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal”. Su novio y un grupo de corredores la escoltaron, consiguiendo que Katherine alcanzara la meta. 

Kathrine Switzer en el maratón de Boston de 1967


lunes, 9 de febrero de 2015

Mecanismo de Anticitera (OOPArt).

Empezamos a trabajar.

Para mi primera entrada en el blog (sin contar con la presentación) he decidido hablar de uno de los más conocidos OOPArts, el mecanismo de Anticitera. 

Primero de todo, ¿qué es un OOPArt? Pues bien, esa palabra tan extraña no es más que el acrónimo en inglés de out of place artifact (artefacto fuera de lugar). Hace referencia a cualquier objeto, normalmente arqueológico, que se encuentra aparentemente fuera de su tiempo, desafiando la cronología de la historia aceptada. Para los que no estéis familiarizados con el término, no os preocupéis, lo vais a entender enseguida.



¿Qué es el mecanismo de Anticitera (Antikythera)?

Este mecanismo es una calculadora astronómica antigua, capaz de precisar la posición y movimientos del Sol, la Luna y de algunos planetas. Investigaciones realizadas han concluido que también calculaba las fechas de los juegos olímpicos. Consta de 30 ruedas y engranajes de bronce dentro de una caja de madera. Sus medidas son: 32 cm de largo por 16 cm de ancho y 10 de alto.



¿Dónde, cuándo y por quién fue descubierto?

Al inicio del siglo XX, un recolector de esponjas marinas, buceaba al norte de la isla de Creta (Grecia), concretamente en la isla de Antikythera. En su inmersión descubrió un pecio hundido. Al ver figuras de cadáveres y caballos regresó asustado a la superficie pensando que la falta de oxígeno le estaba haciendo perder la cabeza. Lo que Elías Stadiatis (así se llamaba el pescador) encontró fue lo que quedaba de un barco romano que transportaba piezas griegas del siglo III a.C.

Tiempo más tarde, finalizada la recuperación de piezas del naufragio, mientras se realizaba su clasificación, se apreció la existencia de un extraño objeto. En las siguientes décadas se recuperaron más de 80 fragmentos del mecanismo.

Se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Un servidor tubo el placer de verlo en persona hace un par de años y, sinceramente, asombra su excelencia y perfección.



Pero vamos a lo que vamos.

¿Por qué es tan misterioso? Es sabido que los mayas también calculaban los movimientos planetarios e incluso los eclipses. Lo llamativo y espectacular es que estamos hablando de un mecanismo de una complejidad apabullante, datado del siglo I a.C. (las fechas exactas varían según las fuentes). Para que nos entendamos, no se lograría diseñar una tecnología parecida hasta el siglo XIV de Europa. 1500 años más tarde.

En definitiva, un OOPArt en toda regla, supongo que se entiende ahora el concepto. Un motivo para reflexionar sobre nuestros antepasados. Quizás no eran tan “tontos” como pensamos. Es evidente que hay conocimientos que, por unos motivos u otros, se perdieron en el tiempo. Pensemos en la biblioteca de Alejandría, ¿cuánta sabiduría se esfumó? ¿Qué retraso en nuestra evolución intelectual tuvo como consecuencia? Nos queda mucho por aprender o, mejor dicho, mucho por "reaprender".